Jugar a policías y ladrones puede ser, también, un presagio. Un atisbo de futuro. En el barrio Popular 1 de Medellín, Camilo Correa creció viendo historias de miedo, inseguridad, violencia. De bandas de jóvenes que se apoderaban del territorio, un término que desde niño parecía parte ya de la jerga en las calles. De menores que se encontraban en el piso un palo, un tubo, o cualquier cosa que se asemejara a una pistola para perseguir a sus “enemigos” y gritar “estás muerto”.
Se divertían con el tradicional juego, tal vez sin saber que, para muchos de ellos, ese juego se convertiría en parte de la vida. Apenas unos años más tarde -las bandas están compuestas por adolescentes, jóvenes que ven en la calle la mejor opción del día a día- y desde antes de pensar en cualquier otro camino, ya dejaron de lado el palo o el tubo, para empuñar un arma de verdad.
Correa lo vivió de primera mano viendo lo que ocurría a su alrededor y así lo recreó en una de sus obras. Proyectos Campo de Juego es una serie de dibujos que aluden a la famosa pintura de Goya, Los fusilamientos del 3 de mayo, donde aquí un adulto levanta los brazos en señal de indefensión mientras que un grupo de niños le apuntan con armas ficticias, que son cualquier objeto pero que ellos quieren ver como pistolas o fusiles.


Campo de juego
Texto extraído de: Una vuelta al Barrio, por Diego Garzón Carrillo, Periodista.
Texto completo: https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/una-vuelta-al-barrio/
Boceto del fusilamiento del tres de mayo, del proyecto Campo de juego
Lápiz sobre papel
66 x 86 cm (Medidas con marco)
2022
Detalle
Campo de juego
Instalación
Objetos elaborados por niños de la comuna 1 en el municipio de Medellín, Colomnbia




